Cruech Suite
Recién partes y ya tienes las herramientas de una gran empresa.
Los doce módulos vienen en todos los planes, desde el más chico: facturación electrónica al SII, contabilidad, remuneraciones, CRM, inventario y siete más. Y cuando creces suben los topes, no cambias de sistema.

Documentos emitidos: folio, cliente, monto y estado. Captura real del panel, en desarrollo.
Qué es
Una empresa no necesita todo el software el primer día.
Cruech Suite es un sistema de gestión que se arma por partes: contratas los módulos que usas hoy y sumas el resto cuando el negocio lo pide.
Los doce módulos, en todos los planes
No hay funciones reservadas para quien paga más. El emprendedor abre el mismo sistema que la empresa de quinientos trabajadores.
Se paga por cuánto lo usas, no por qué puedes hacer
Lo que cambia entre un plan y otro son los topes: documentos al mes, trabajadores en nómina, contactos. Los usuarios no se cuentan en ninguno.
Un solo sistema, no cinco cuentas
Los módulos comparten los mismos clientes, los mismos documentos y los mismos permisos. No se copian datos entre herramientas.

El mismo cliente aparece una y otra vez en el listado de documentos: no se vuelve a cargar en cada módulo, vive una sola vez en el sistema.
Los módulos
Doce piezas. Las doce, desde el primer plan.
Sabes en qué etapa está cada negocio y qué se habló la última vez con ese cliente.

La lista no es un plan que se contrata completo: activa el que uses hoy, ignora el resto hasta que lo necesites.
Los dos accesos
Tu equipo entra por un lado. Tus clientes entran por otro.
Casi todo el software de gestión asume que el único que entra al sistema es la empresa. Cruech Suite asume dos: el equipo que opera el negocio, y el cliente de ese negocio que quiere ver lo suyo sin tener que llamar por teléfono.
El equipo de tu empresa
Entra a operar. Ve la máquina completa, según lo que su rol permita.

Remuneraciones del equipo — parte de "la máquina completa" que ningún cliente ve.
- La cartera completa de clientes, no una parte.
- Los números del negocio: lo emitido, lo cobrado, lo pendiente.
- La configuración del sistema y los permisos de cada persona.
- Permisos por rol: no todos en el equipo ven lo mismo.
Los clientes de tu empresa
Entran a mirar lo suyo. Cada uno ve su propia cuenta, y nada más.
Sin captura acá, a propósito.
Lo único que hay para mostrar es lo que el cliente elige ver de lo suyo — nada de la cartera completa que sí aparece en el acceso interno.
- Sus documentos: lo que se le emitió y lo que debe.
- Sus horas agendadas y el estado de cada una.
- El avance de lo que contrató, sin tener que llamar a preguntar.
- Nada del resto de la cartera. Nunca.
Es el mismo sistema y la misma información. Lo que cambia es qué se ve desde cada lado.
Y esa separación no se configura después, cuando ya hay datos adentro: viene resuelta desde la base. Es la diferencia entre darle una vista a tu cliente y darle una cuenta.
Personalización por rubro
No es lo mismo un estudio jurídico que una clínica.
Un estudio lleva causas. Una clínica lleva fichas y horas. Una agencia lleva campañas. Los tres necesitan facturar, y ninguno necesita del resto del sistema lo mismo que los otros dos.
Estudio jurídico
Lleva causas, no pedidos.
Necesita plazos, escritos, contrapartes y un historial que aguante una revisión. Su cliente quiere ver en qué va lo suyo.
Personalizar no es cambiar el logo y el color. Es que los campos, los estados y los flujos se llamen como se llaman en tu rubro, y que sirvan para lo que realmente haces.